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  • Juan Manuel Contreras

¿Por qué se atrasó el desarrollo de la transmisión eléctrica en Chile?


Los informes internacionales definen el retraso de la transmisión como la principal limitante para un rápido desarrollo de las energías renovables en nuestro país.  “Chile agregará menos capacidad de renovable a partir de ahora hasta 2021…Chile carece todavía de infraestructura y la demanda del país se está desacelerando en los próximos años” dijo Ana Verena Lima, analista de Bloomberg New Energy Finance en Sao Paulo (Fuente: Diario Financiero del 31/05/2017).


Internamente, en nuestro país también se está consciente de la importancia que los proyectos se materialicen. El año 2014 se anunciaba: “Haremos los esfuerzos necesarios para adelantar en un año la puesta en operación de las líneas de transmisión troncal que robustecerán nuestro sistema en la zona norte del país”. Esto es, adelantar para el primer trimestre de 2017 la puesta en servicio del conjunto de líneas en 500kV que unirá Cardones con Polpaico. Con esta señal se pretendía acortar los plazos normales del desarrollo de la transmisión.


Es tarde para cambiar decisiones del pasado, no obstante, revisar lo ocurrido ayudará a mejorar las decisiones futuras. La regulación es necesaria para dar señales correctas, pero no es suficiente; el desarrollo de la transmisión tiene una componente técnica muy importante, que no se puede obviar. Es necesario entender los tiempos que toma la implementación de las líneas y subestaciones para actuar con la debida antelación, y tan importante como lo anterior, planificar las soluciones técnicamente adecuadas.


En el caso del sistema de 500kV del norte chico, la pregunta relevante es: ¿Por qué no se planificó a tiempo, si la ley entregaba las herramientas para que se hiciera?.


Repasemos brevemente la historia de la regulación de la transmisión en Chile. Hasta el año 2004 se entendía a la transmisión como una extensión de la generación eléctrica. Las obras de transmisión y transformación principales y sus ampliaciones eran construidas por las empresas de transmisión a solicitud de las empresas generadoras que lo requerían, las cuales garantizaban el pago total del peaje. Bajo esta modalidad se desarrollaron obras como la transformación a 500kV de la línea Charrúa - Alto Jahuel.


Obviamente, este esquema minimizaba el desarrollo de la transmisión principal y generó un retraso en la conectividad de importantes zonas de nuestro país como el norte chico, e hizo crisis con las restricciones de transmisión en la zona de Temuco al sur.


Así nace la ley corta 1 el año 2004, la que modifica la concepción del segmento principal de la transmisión, al que denomina troncal, y lo entiende como una zona de intercambio de electricidad entre la generación y el consumo, los que en conjunto deben asumir su pago. Esta ley entrega atribuciones a la autoridad central para planificar el desarrollo del sistema troncal y a licitar la construcción de las obras requeridas. Bajo este esquema se decidieron algunas obras urgentes y se licitaron nuevas obras, no obstante, persistió el sesgo a licitar obras mínimas.


Si a la fecha de promulgación de la ley corta 1 -el año 2004- ya existía congestión en las líneas al norte de Santiago, entonces, ¿Por qué no se recomendaron soluciones importantes en los planes de expansión?. Es que a pesar del cambio legal, se continuó viendo la transmisión supeditada a la generación, aceptando congestiones con altos precios locales e incluso períodos de restricción, postergando las grandes obras si la valorización del déficit no era suficiente para justificar la nueva línea.


Es sólo a partir del año 2010, cuando se norma que no se debe considerar recursos operacionales en la planificación, que se comienza a justificar y definir las grandes obras de transmisión necesarias, las que a la fecha aún están en construcción y ayudarán a mejorar la conectividad eléctrica del país.


Posteriormente, el año 2016 se modifica la ley de transmisión, que asigna el pago 100% a los clientes y expande la planificación centralizada a las instalaciones de los segmentos zonales y dedicados, y a obras especiales como son líneas para polos de desarrollo e interconexiones internacionales.


Para evitar, a futuro, situaciones de congestión a nivel de la transmisión principal, es necesario definir y licitar a tiempo las obras que eviten dicho escenario. Si bien es importante mejorar la normativa regulatoria para dar mayor certeza jurídica en cada uno de los procesos, es más importante tomar las decisiones a tiempo para permitir que los proyectos se ejecuten libres de presiones toda vez que la implementación de líneas y subestaciones toma cada vez más tiempo.


Otro tema muy relevante que debe ser tomado en consideración es que, dada la extensión que alcanzará nuestro Sistema Interconectado Nacional, deberá analizarse con detalle la mejor tecnología para estas futuras líneas – corriente alterna o corriente continua – para obtener una mejor estabilidad y una máxima transferencia. A este respecto, esperamos que las decisiones tomadas hayan sido las correctas, pues una limitación en la transmisión efectiva tendría un efecto más grande que los atrasos en la puesta en servicio.

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